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Miraflores de la Sierra

Miraflores de la Sierra

La localidad de Miraflores de la Sierra está situada a 49 kilómetros de Madrid en un valle delimitado por los dos grandes bloques del Sistema Central. El primer nombre que tuvo la población fue Porquerizas. Cuenta la tradición que fue su belleza natural la que atrajo a la reina Isabel de Borbón, que se quedó prendada de la cantidad de flores del paraje y entusiasmada exclamó: !Mira, flores!

Ayuntamiento:

Plaza de España, 1.
28792 Miraflores de la Sierra
Tel.: 91 844 30 17 / Fax: 91 844 35 58
www.mirafloresdelasierra.es

Oficina de turismo:

Plaza de España, 1.
28792 Miraflores de la Sierra
Tel.: 91 844 34 48

Historia

Inicialmente, Miraflores de la Sierra no se llamaba así pues su primer nombre fue Porquerizas. No se sabe cuál fue la fecha exacta de su fundación, pero se cree que surgió durante el reinado de Alfonso X El Sabio. Aun así, su nacimiento fue anterior, pues la historia del pueblo de Miraflores como tal comienza con el periodo de la Reconquista de la Península Ibérica. Aún no se ha aclarado si la reconquista de Madrid fue antes, al mismo tiempo o después que la de Toledo; lo que parece cierto es que Madrid fue ocupada por tropas segovianas. Es por ello que muchos de los pueblos de la sierra madrileña fueron ocupados inicialmente por pastores segovianos. Pero Madrid respondió ante la invasión de sus tierras y durante los siglos posteriores a la Reconquista entró en una contienda con Segovia por ver quién se hacía con ellas.

Para evitar más conflictos, Alfonso X El Sabio decidió hacerse cargo personalmente de las tierras y aunó varios poblados existentes. La unión se llamó El Real de Manzanares. Pero los conflictos continuaron y en los años posteriores pasó de manos en manos. Finalmente, el Rey Juan I se las cedió a la familia de Mendoza y, con los años, cayeron en manos de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, a principios de 1446.

En 1523, Carlos I dio a Porquerizas (Miraflores) el rango de Villa. En el documento queda claro el principal motivo: la distancia de la villa de Manzanares, cabeza del Real, a la que había que acudir para resolver los asuntos. Por aquel entonces el modo de vida de su población se basaba en una actividad agrícola y ganadera. Dentro de la agricultura los tres campos principales eran las huertas, los prados y las viñas. Mucha gente estaba dedicada al cultivo de los huertos, viñas y cereal y al de prados para el ganado, vacas, ovejas, cabras y también caballos.

Ya en el siglo XVIII, se conocieron los primeros datos de población en el Catastro de la Ensenada de 1752. Los habitantes de Porquerizas eran entonces 286. La ocupación de estos habitantes era mayoritariamente la agricultura y los cultivos más típicos eran los olivos, hortalizas, cerezos, perales, melocotoneros, ciruelos, manzanos y guindos. También se dedicaban a la ganadería, a la cría del ganado vacuno, lanar, caballar y porcino. Asimismo, la caza y la pesca eran otros de los recursos para la vida de Porquerizas. La pesca se limitaba a los vecinos del pueblo, siempre y cuando se vendieran los peces en el mismo pueblo. Y el procedimiento de la caza era similar: la temporada de perdices comenzaba el día 1 de noviembre (Todos los Santos) y los cazadores tenían que sacar a la venta las aves públicamente ya que venderlas de forma oculta era un delito. También había un pequeño comercio y algunas personas que se dedicaban a oficios como el de tejedor, sastre, herrero y carpintero.

El siglo XIX tuvo un denominador común: la falta de rigor de los cronistas durante la primera mitad de la centuria. Así, son numerosas las incongruencias que se encuentran. Por ejemplo, mientras en 1827 Miñano cifraba el número de habitantes de Miraflores de la Sierra en 1.839, en 1848 Madoz afirmaba que eran 1.543. Este aparente despoblamiento no tiene fácil justificación, puesto que la región se seguía caracterizando por la abundancia de aguas y la bondad del clima. Durante ese siglo, se siguió cultivando trigo, centeno, algo de cebada, patatas, judías y vides, así como campos frutales. Además, continuaban funcionando seis molinos harineros. Por esa época surgió una nueva actividad y se comenzaron a explotar yacimientos de plata, cobre y otros materiales.

A finales del siglo XIX, se produjo en Miraflores un cambio importante: surgieron los primeros hoteles. Hacía ya tiempo que la bondad del clima venía despertando el interés de madrileños y otros visitantes y precisamente fueron éstos, los residentes de temporada, los que vieron el posible futuro de Miraflores como lugar turístico. Los hoteles comenzaron a multiplicarse hasta formar una colonia.

Después de esto, desde principios del siglo XX, se extendió por la localidad la costumbre de los alquileres de temporada, de las vacaciones a los hoteles… y, por ello, la población de temporada aumentó considerablemente. El problema de Miraflores era que no había ferrocarril que transportara a la población. Es por eso que pronto se potenció el transporte por carretera y algunas empresas ofrecieron sus servicios de autobús. El ferrocarril no llegó hasta finales de la Guerra Civil, pues fue durante la década de los 40 cuando se construyó una línea entre Madrid y Burgos que pasaba por la localidad de Miraflores. Aunque las obras se acabaron en 1953, no fue hasta 1969 cuando se inauguró la línea.

Por si Miraflores de la Sierra tuviera poco, con el ferrocarril aumentaron sus posibilidades y los habitantes no hicieron más que aumentar hasta los más de 4.000 censados, que se multiplican en los fines de semana y durante los periodos vacacionales. Así, el pueblo es distinto de lunes a jueves que de viernes a domingo ya que, por ejemplo, los fines de semana aumentan sus servicios de bares, restaurantes, pubs… todos para dar cobijo y atender a los miles de visitantes que llegan a Miraflores para disfrutar en sus vacaciones.

Cultura

En Miraflores de la Sierra la cultura se mezcla profundamente con la naturaleza. Esto se ve bien en sus numerosas fuentes, que utilizan el agua para aumentar su belleza, o en los recovecos que forman sus árboles y montes, que se han convertido en auténticas grutas de peregrinaje. Todo esto da un atractivo especial a la localidad, que se aumenta al echar la vista a sus hermosas iglesias y ermitas.

“La Colonia”. Hoteles y villas de veraneo

A lo largo de las carreteras que conducen a Rascafría y Canencia se encuentra el núcleo de “La Colonia” en torno al cual se fueron edificando, desde el último cuarto del S.XIX, los afamados “hoteles o villas de veraneo”. Son casas de descanso estival con diferentes tipologías constructivas, pertenecientes a la alta burguesía madrileña que buscó en Miraflores los “aires de montaña” que tan en boga estaban por aquellos tiempos, gracias a la corriente higienista y el impulso del guadarramismo. Se trata de verdaderos palacetes de los que existen espectaculares ejemplos en Miraflores de la Sierra.

Ayuntamiento

Plaza de España, 1.

Situado en la Plaza de España, el Ayuntamiento es un edificio porticado con ocho columnas y coronado con una torre estrecha donde su ubica un reloj.

Ermita del Padre Rivero

Estción s/n.

La Ermita del Padre Rivero es uno de los edificios más emblemáticos de Miraflores. Entre sus paredes se guarda la imagen de San Blas. Es por ello que cobra especial importancia el día 3 de febrero al comenzar allí la romería en honor al santo, uno de los patronos del pueblo.

Fuente de los Borricos

Es una fuente de 1800 que debe su nombre a que era utilizada como abrevadero por los burros que utilizaba la gente del pueblo cuando iban por leña al monte. Estéticamente, tiene un pilón con un caño y está adosada al muro de una finca. Tenía agua de manantial, actualmente vuelve a correr agua por su caño.

Fuente del Pino

Esta fuente fue construida en 1791 y lleva agua de manantial. Antiguamente, tuvo añadido un lavadero. Fue inmortalizada por el pintor y restaurador del Prado, antiguo alcalde de Miraflores, Gonzalo Perales, propietario de una de las pocas casas con saborcastellano que quedan en el pueblo. Antonio Merlo, médico durante muchos años en Miraflores, decía que sus aguas tenían ciertos poderes curativos.

Fuente Nueva

Es la fuente emblemática de Miraflores de la Sierra, objeto de atención de pintores y fotógrafos. Estuvo precedida de una fuente vieja, posiblemente del siglo XV, que se sustituyó en 1791, fecha de construcción de la actual fuente.

Se decía que, en el pasado, sus grandes pilones laterales servían como bebedero a las caballerías de las diligencias. Asimismo, también se dice que servía de lavadero público y tenía alrededor de dichos pilones un murete destinado a proteger la intimidad de las mozas que lavaban la ropa en ellos.

Gruta Nuestra Señora de Begoña

La Gruta de Nuestra Señora de Begoña fue fundada en 1952 por Julián Reyzábal Delgado, ferviente devoto de Nuestra Señora de Begoña y también de Miraflores de la Sierra.

El 22 de marzo de 2002, coincidiendo con el 50 aniversario de la creación de la Gruta, el Cardenal-Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, dio al lugar la licencia para establecer el oratorio, reservándolo para la oración y celebración de la Santísima Eucaristía.

Humilladero de San Blas

Es la ermita de San Blas la más reciente de las cuatro que había antiguamente en tierras del Concejo, todas ellas hoy desaparecidas y de las cuales no conservamos más que el recuerdo y sus nombres. San Sebastián y Santo Tomé, ambas ya citadas en el S.XV, Nuestra Señora de la Paz, creada en el S.XVI y la consabida de San Blas. El “Humilladero de San Blas” se levanta hoy en la zona de la desaparecida ermita y fue diseñado por Gonzalo Perales en su época de alcalde. Ubicada en el cruce de los caminos de Manzanares y del Paular, en los mismos confines de la Dehesa Boyal, su fecha de construcción la podemos situar en torno al primer tercio del S.XVII.

Iglesia

La Iglesia de Miraflores de la Sierra se encuentra en el casco antiguo del pueblo, orientada al Este. La primera Iglesia debió construirse entre 1419 y 1481. Gracias al ábside con los arbotantes que contienen los muros y la torre redonda puede imaginarse que el aspecto exterior de aquella iglesia debía tener cierto carácter de castillo o fortaleza. La entrada principal era una portada gótica que no se conserva.

Dentro de la Iglesia se guarda una preciosa pila bautismal del año 1492. La torre, de planta cuadrada, pertenece al primitivo edificio construido durante el siglo XV y es el único elemento que se conserva de éste. A lo largo de los siglos sufrió numerosas reformas hasta convertirse en lo que es ahora: una sucesión de elementos añadidos como la torre, el presbiterio y crucero, tres naves, dos pórticos orientados al Norte y Sur, respectivamente, y una serie de capillas adosadas a ambos lados de las naves laterales.

La Parada del Rey

La Parada del Rey va unido a una bonita leyenda por la que se cree fue Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, que cuando marchaba al monasterio del Paular por el camino real de la Morcuera, se detuvo para descansar en una meseta de la cima de la Raya, al pie de la Najarra, y contempló Porquerizas.

Poco después, la reina se fijó en algunas flores, y con la alegría propia de su juventud (Isabel contaba con 24 años y había dirigido varias veces los negocios de estado en ausencia de su marido Felipe IV), exclamó !MIRA, FLORES! Algunas de las personas que la acompañaban, quizá su camarera mayor la Duquesa de Gandía o el Conde Benavente, sugirieron que aquellas palabras que acababa de pronunciar podían ser el nuevo nombre de aquel pintoresco lugar que tan feo nombre venía usando. Complacida por la idea, la reina mandó que a partir de aquel momento la villa que estaba contemplando se denominara Miraflores de la Sierra.

El paraje donde se produjo la parada, es una extensa explanada por la que cruza el camino real, con espesa vegetación donde abundan las fuentes de agua fría y cristalina, sitio amenísimo que ofrece descanso antes de emprender la dura etapa de traspasar el puerto.

Fiestas y tradiciones

Los habitantes de Miraflores de la Sierra han sabido mantener muchas de las tradiciones que sus antepasados ya celebraban. Las festividades religiosas son las grandes protagonistas aunque también tienen cabida otras como el Carnaval y La Rosca

  • Fiestas de La Rosca: El año festivo da comienzo con la fiesta de San Blas, que tiene lugar el 3 de febrero. La tarde anterior, festividad de la Candelaria, los niños de la escuela corrían la rosca. La costumbre consistía en comprar unas roscas entre todos y hacer carreras, de forma que el ganador se convierte en dueño del preciado dulce, que al final era compartido por todos.
    Antiguamente los Ayuntamientos mandaban hacer tres hermosas roscas con manteca, anisillos y confites. Por la tarde se reunía el pueblo con sus autoridades y se celebraban tres carreras: la primera los casados, la segunda los solteros y la tercera los chicos, concediendo una rosca a cada uno de los campeones de los grupos.
    Hoy se sigue manteniendo esta fiesta, aunque se ha visto reducida a competiciones infantiles en su mayoría, pero todo el pueblo participa de ella. El Ayuntamiento regala una rosca a todo aquel que quiera acercarse a por ella y los ganadores de la competición siguen teniendo el privilegio de disfrutar de su gran rosca.
    Esa misma tarde de la rosca ya se oye el ruido que organizan los niños y mozos agitando los cencerros que llevaban atados a su espalda. Es el modo de anunciar la fiesta de San Blas.
  • Fiestas de San Blas: La fiesta comienza el día 2 de febrero cuando los perreros bajan de la sierra, antiguamente desde el Pico de la Pala, hasta la población armando gran alboroto con sus cencerros. La tradición cuenta que allá en los tiempos de la ocupación francesa, las tropas napoleónicas, saquearon las propiedades de los mirafloreños, y éstos decidieron recuperarlas. Armados con cencerros, por la noche, imitaron la estampida de una manada de vacas provocando la huida de las tropas francesas acantonadas en la localidad y así recuperaron sus pertenencias.
    El día 3 de febrero, todos se congregan en torno a las 09:00 h. vestidos con sus trajes típicos de perreros, cuyo atuendo con el sombrero de copa, pantalón y camisa de color blanco, todo ello adornado con lazos y cintas de colores y pañuelos, con los cencerros colocados en las espaldas y una escopeta a los hombros, y empiezan la romería hasta el Humilladero de San Blas donde todos los vecinos degustarán las tradicionales patatas con bacalao ofrecidas por el Ayuntamiento. De antiguo se hacía una romería desde el pueblo, hoy son muchos los que toman sus vehículos para ir hasta el campo, pero otros muchos se inclinan por el agradable paseo manteniendo así la costumbre de antaño de recorrer este trayecto a pie.
    Una vez en la explanada de San Blas, se realizan competiciones deportivas, como carreras, y juegos para los más jóvenes. A las 13:00 tiene lugar la celebración de la misa en el Humilladero de San Blas, lugar en el que se encuentra el Santo, y tras ésta todos disfrutan de las sabrosas y tradicionales patatas con bacalao que el Ayuntamiento ofrece a sus vecinos y visitantes. Después de la comida, se emprende el regreso al pueblo, donde al son de la música de tambores y dulzainas, se representa la muerte de la vaquilla cuya sangre es la limonada que se ofrecerá después a los vecinos. La tarde termina con un chocolate con churros.
  • Fiestas de San Isidro: celebradas el 15 de mayo,  San Isidro es por excelencia el patrón de los campesinos, es el santo a quienes muchos acuden para que llueva. Las tradiciones sitúan su bautizo en la iglesia de San Andrés de la capital madrileña..
    El inicio de esta fiesta, en Miraflores de la Sierra, tiene lugar durante el S. XVII, cuando el culto a este Santo se expande por las comunidades rurales, coincidiendo con la canonización del santo.
    La celebración duró hasta la guerra civil, tras la cual se fue perdiendo el entusiasmo por esta fiesta.
    A finales de los años 60 el presidente de la cámara agraria impulsó de nuevo la fiesta. La cámara se encargaba de todos los gastos de la fiesta, pero también se quedaba con los frutos de las subastas, y parte de las derramas de los ganaderos y labradores del pueblo.
    Hoy se sigue realizando la procesión, y también se continúa tirando el trigo por las calles, siendo los agricultores los que acercan los tractores, desde donde se observa y se participa en la procesión. Varias personas y niños se visten de serranos y se montan en los tractores.
    Se realizan las subastas con productos típicos donados por los vecinos de Miraflores de la Sierra, que tiene lugar en el exterior de la iglesia. Lo último en subastarse es el ramo de manzanas que va colgado del santo y los brazos de la peana del santo. La celebración prosigue con limonada y galletas que ofrece la cámara agraria local y finaliza con un baile en la plaza de España.
  • Fiestas de la Virgen de la Asunción: Las fiestas patronales en honor a la Asunción de Nuestra Señora se celebran en la semana del 15 de agosto.
    Las fiestas patronales comienzan con el pregón oficiado por el alcalde y el concejal de festejos, a continuación, el pregonero local destaca las virtudes y defectos que ha visto durante todo el año en la gestión de la Corporación Municipal.
    A continuación del pregón, los jóvenes, junto con el alcalde o concejal, se dirigen a la Fuente Nueva en la que, en uno de los grandes pilones, hay una cuba de vino y es entonces cuando el alcalde o concejal, entrando al pilón, da comienzo a la parte más lúdica de las fiestas.

Naturaleza

El clima continental de Miraflores de la Sierra hace que en la localidad su flora esté poblada de árboles de hoja perenne, pequeña y coriácea, para soportar mejor las épocas de sequía que se producen en los veranos. Algún ejemplo de sus especies son las encinas, la coscoja, los pinos… así como un sinfín de plantas aromáticas. Además, también pueden encontrarse bosques de ribera, sauces, chopos, fresnos… En cuanto a su fauna, en Miraflores conviven animales de especies variadas, algunas de ellas son el arrendajo, el cuervo y el rabilargo, dentro de las aves, y la ardilla y el jabalí, dentro de los mamíferos.

Área recreativa Fuente del Cura

Ctra. M-611

Esta área recreativa dispone de agua potable y está rodeada de ejemplares de roble y de especies animales donde destacan las aves. No muy lejos del área se encuentran lugares de gran valor como La Morcuera y el Hueco de San Blas. La zona permite practicar actividades al aire libre y estar en contacto con la naturaleza.

El álamo

Vicente Aleixandre llegó a nuestro pueblo en 1910, aunque no acudirá de forma estable hasta 1925. Su vida en Miraflores es de retiro casi total.

Pero el cariño de Miraflores no le va a faltar nunca. En 1977 recibe el Premio Nobel de Literatura y el Ayuntamiento da su nombre a la calle en la que vive. Tras la muerte del poeta en 1984, su nombre queda en el Colegio Público. Sus versos, junto al álamo. Su recuerdo y su cariño en todos los mirafloreños.

La Dehesilla

La finca La Dehesilla está calificada como Parque Natural (Monte Preservado) y cuenta con 39 hectáreas, 24 de las cuales se encuentran a la derecha de la carretera de la estación y 15 a la izquierda. Se encuentra poblada de encinas

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